Por Robert Joachim
En el primer súper clásico del año disputado en la feliz, ninguno de los dos paso por arriba al otro. Se vio un Boca Roman dependiente y un River con demasiados problemas en el fondo.
Y llegó al fin el primer clásico (veraniego) del año, en donde lo que mas faltó fue el espectáculo con la pelota. Desde el arranque se lo vio mas firme a boca y aunque river lo apretó en varios tramos del primer tiempo, no pudo quebrar a esa dupla que parecía conocerse de toda la vida (Cáceres-Paleta), y nunca pudo inquietar a Migliore.
El primer gol de boca vino de jugada (¿preparada?) que terminó con un centro-lesión de Morel y Battaglia entrando con toda la displicencia del mundo entre los tres defensores de river que, paradójicamente, no defendieron. El más punzante fue Riquelme en las pelotas paradas y hubo un buen manejo de Battaglia (hasta que se cansó).
Ahora vayamos al equipo de la banda roja. Abreu no la tocó en todo ese primer tiempo (adivinen: ¿cambió mucho en el segundo?) Ortega fue el más desequilibrante y el único en todo el partido que pateó al arco, en dos ocasiones. En la primera Migliore tapó muy bien y la segunda un feliz hincha hizo lo propio desde la popular. La defensa le puso los pelos de punta (je) a Simeone y se durmió en el gol y en más de un tiro libre.
El segundo tiempo lo vio a river sin que se le caiga una idea ni por orden expresa de dios y con mas corredores que jugadores. Para colmo, estos corrían sin la pelota, puesto que la tenía el equipo xeneize.
En una pelota parada que Carrizo (la figura millonaria junto a Ponzio) alcanzó a tapar e intentó enviar al corner. La globa se elevó y quedó muerta en el aire, y al caer se enfrentó con la cabeza de Palermo que ante la mirada ingenua de Cabral (tiene poco del heroico sargento, éste no da la vida ni por la madre) mandó a guardar en otro gol insólito de los que nos tiene acostumbrados. Así se murió el partido, con Riquelme como la figura máxima del cotejo y Tuzzio como su seguidor en esa escala (me permito el atrevimiento del chiste, don Eduardo ni siquiera lo vio entrar a la cancha).
Este es el resumen del primer súper del año, donde hubo un ganador y hubo un perdedor, pero lo que faltó fue el brillo característico que lo hace el espectáculo deportivo número 1 del mundo. La próxima será en Mendoza y Román no jugará. ¿Habrá revancha? No, sin Román no es lo mismo para ninguno de los dos. Ni para nadie.
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