sábado, 26 de enero de 2008

Pasados por abajo


Por Robert Joachim

En el primer súper clásico del año disputado en la feliz, ninguno de los dos paso por arriba al otro. Se vio un Boca Roman dependiente y un River con demasiados problemas en el fondo.

Y llegó al fin el primer clásico (veraniego) del año, en donde lo que mas faltó fue el espectáculo con la pelota. Desde el arranque se lo vio mas firme a boca y aunque river lo apretó en varios tramos del primer tiempo, no pudo quebrar a esa dupla que parecía conocerse de toda la vida (Cáceres-Paleta), y nunca pudo inquietar a Migliore.
El primer gol de boca vino de jugada (¿preparada?) que terminó con un centro-lesión de Morel y Battaglia entrando con toda la displicencia del mundo entre los tres defensores de river que, paradójicamente, no defendieron. El más punzante fue Riquelme en las pelotas paradas y hubo un buen manejo de Battaglia (hasta que se cansó).
Ahora vayamos al equipo de la banda roja. Abreu no la tocó en todo ese primer tiempo (adivinen: ¿cambió mucho en el segundo?) Ortega fue el más desequilibrante y el único en todo el partido que pateó al arco, en dos ocasiones. En la primera Migliore tapó muy bien y la segunda un feliz hincha hizo lo propio desde la popular. La defensa le puso los pelos de punta (je) a Simeone y se durmió en el gol y en más de un tiro libre.
El segundo tiempo lo vio a river sin que se le caiga una idea ni por orden expresa de dios y con mas corredores que jugadores. Para colmo, estos corrían sin la pelota, puesto que la tenía el equipo xeneize.
En una pelota parada que Carrizo (la figura millonaria junto a Ponzio) alcanzó a tapar e intentó enviar al corner. La globa se elevó y quedó muerta en el aire, y al caer se enfrentó con la cabeza de Palermo que ante la mirada ingenua de Cabral (tiene poco del heroico sargento, éste no da la vida ni por la madre) mandó a guardar en otro gol insólito de los que nos tiene acostumbrados. Así se murió el partido, con Riquelme como la figura máxima del cotejo y Tuzzio como su seguidor en esa escala (me permito el atrevimiento del chiste, don Eduardo ni siquiera lo vio entrar a la cancha).
Este es el resumen del primer súper del año, donde hubo un ganador y hubo un perdedor, pero lo que faltó fue el brillo característico que lo hace el espectáculo deportivo número 1 del mundo. La próxima será en Mendoza y Román no jugará. ¿Habrá revancha? No, sin Román no es lo mismo para ninguno de los dos. Ni para nadie.

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